ARTE Y CULTURA MAYA

 
         

  
 LA FORMULA LUNAR DE LOS MAYAS.
Por Ch'eh Keh.

 
 
            Largas fueron las jornadas que compartí con el maestro H-K’inyah en su biblioteca, ayudándole a encontrar los datos que necesitaba para ir armando el gran rompe-cabezas en que quedo convertida la herencia cultural mesoamericana. Analizando los glifos introductorios de las estelas mayas, ocupamos nuestro tiempo durante largos días, pues quería el maestro comprobar si estos eran de carácter zodiacal y si había coherencia en dicha teoría. Es compleja esta tarea, pues hay que considerar factores diversos que otro día platicaré.
 
            Maestro; en la actualidad están usando la información del “Zodiaco Maya” que le compartiste a Hugo Harleston como si fuera un Calendario Lunar, lo que considero como un infortunio, pues ahora el mundo puede pensar que el astrónomo maya era un ser primitivo e impreciso en sus apreciaciones. Te has complacido en mi hallazgo del carácter solar de dicha tabla y más con la evidencia de que en el mismo códice viene cada animal zodiacal acompañado de un glifo K’in (Sol) y la carencia de algún símbolo lunar; esta tabla de 28 por 13 y la fecha TS’AB, es Zodiacal Solar. ¿Les puedes a platicar a mis amigos cual es la forma en que los mayas hicieron sus mediciones lunares?



 
            Entonces H-K’inyah, con el gusto y la sabiduría que siempre lo caracterizó y por la cual siempre fue admirado por todos los que tuvieron la fortuna de conocerle, nos dijo:
 
            En Palenque consignaron los mayas una fórmula para calcular las lunaciones: 6.11.12 = 81, significa que 6 tunes, 11 uinales y 12 k’ines, o sean 2392 días, equivalen a 81 lunaciones. Esto arroja un valor de 29.530864 días como promedio para cada mes sinódico de la Luna, lo cual difiere en menos de un día en tres siglos.
 
            Si se alternan los meses de 29 y 30 días, se obtiene un promedio de 29.5 días como primera aproximación. La fórmula palencana nos declara que esto no basta, pues las 81 lunaciones sumarían entonces 2389.5 días, por lo que es necesario agregar 2.5 días más, para completar los 2392 que ella especifica. Esto revela cual era el procedimiento para calcular las lunaciones: cada grupo de 81 lunaciones se corregiría aumentándole 2.5 días. Cómo se hacía la corrección es algo que hasta la fecha no se sabía. En las estelas aparece, como parte de la información lunar, el día, el mes lunar y un glifo que dice si el mes se debe de contar con 29 o 30 días. Es claro que si la regla para asignar estos valores fuese muy sencilla, no sería preciso aclarar el dato cada vez que se consignase una fecha. De aquí que sospechásemos que el procedimiento para adicionar los dos y medio días cada 81 lunaciones no fuese muy evidente.
 
            Maestro, sabemos que en el “Códice Dresden” hay mediciones lunares, en la Tabla de los Eclipses, ¿podemos ahí encontrar datos similares a los de Balam Kan? (Palenque).
 
            En efecto, dijo: el Códice Dresden nos ha sacado de dudas al respecto; allí se consigna una serie completa de 1215 lunaciones, empezando y terminando con una conjunción de Venus.
 
            Esto me parece muy importante, maestro, pues estamos llegando a dos importantes conjunciones Sol-Venus, 2004 y 2012. (El maestro H-K'inyah trascendió en el año 2007).



 
            Continuó - Se trata, pues, de tres conjuntos de 405 lunaciones que, a su vez, abarcan 5 grupos de 81 lunaciones. En cada serie de 405 lunas se hace la corrección de un modo muy ingenioso, usando agrupamientos de 6 y 5 meses lunares cada uno.
 
            Uno de los agrupamientos que se emplea es de 177 días (6 lunaciones). Es el normal o estándar. Con base en esa estadística que abarca más de 50 estelas del Clásico, podemos afirmar que este grupo de 177 días se formaba con la siguiente serie:
30 + 29 + 30 + 29 + 30 + 29 = 177 días.
 
El segundo agrupamiento es de 5 meses lunares, dispuestos en esta forma:
30 + 29 + 30 + 29 + 30 = 148 días.
 
El tercero suma 178 días y es así:
30 + 29 + 30 + 29 + 30 + 30 = 178 días.

 
Al intercalar el agrupamiento de 148 días, se logra sumar medio día y al intercalar el tercer, de 178, se agrega un día.
 
            En la Tabla de los Eclipses, que contiene 5 grupos de 81 lunas, sus autores lograron la corrección de 12.5 días intercalando, a espacios más o menos regulares, 9 grupos de 148 días y 8 de 178. De este modo, obtuvieron 4 y medio días adicionales con los 9 grupos de 148 y 8 días con los de 178, lo cual suma precisamente los 12.5 días que pide la fórmula de Balam Kan. Como ni 8, ni 9, son divisibles exactamente entre 5, las intercalaciones no se hicieron a distancias regulares; pero se nota que, por lo general, se buscó colocar un grupo de 148 después de una serie de 5 o 7 semestres normales, de 177, y poner los grupos de 178 dos lugares delante de los de 148. Con esto indudablemente buscaban que la diferencia acumulativa nunca llegase a exceder de un día entero.
 
            Maestro; con esto ya se pueden dar cuenta mis amigos, que los mayas no era gente simple e ignorante, que se conformaran con cuentas tan imprecisas como un calendario de 13 lunas que se desfasa 1.53 días cada ciclo de 28 y 20 días cada año. Si queremos ser seguidores y conocedores de la sabiduría maya, tenemos que recurrir a las fuentes originales y estudiar mucho, analizar cuidadosamente todos los documentos que tenemos disponibles, con mucha responsabilidad y no andar inventando teorías, sin tener las comprobaciones. Sé que no ha sido fácil este rescate y que nuestra ignorancia se ha encargado de inventar muchas fantasías, ya sea para justificar sueldos o para crear nuevas corrientes de espiritualidad sobre bases falsas. Sobran los que sin tener conocimiento suficiente sobre este tema, se hacen pasar como grandes especialistas, inventando historias y atribuyéndole a los mayas, las fantasías con las que duermen a otros más ignorantes que ellos. Lo que no saben es que la realidad supera por mucho a todas las fantasías y que si nos convertimos en los Panche Be (Buscadores de las raíces del conocimiento) de los que habló nuestro amigo, el Prof. Domingo Martínez Parédez, seremos testigos del resurgimiento de la Orden del Jaguar y entonces podremos revivir en el espíritu del pueblo del BAALAM, símbolo de la visión profunda, que conjuntada con la Energía Universal representada por KAN, la Serpiente de cascabel, hacen la combinación perfecta, para conformar así los atributos que requiere el HALACH UINIK’, el AH K’IN, el AH CHILAM de la Era de BAALAM.
 
            Hablando de lunaciones, agrego también las fases que probablemente pudieron haber usado los astrónomos mayas, tomando en cuenta la investigación sobre la correspondencia de las fechas del Dresden, las estelas del clásico y los eventos celestes calculados.
 
Derechos Reservados por el autor © 2011.
D. R. 032011103112565300-01.

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