ARTE Y CULTURA MAYA



 
LOS MAYAS-LACANDONES.
UN GRUPO ÉTNICO QUE POR SU COSMOVISIÓN CONVIVE ARMÓNICAMENTE CON LA NATURALEZA,
UN MODELO DIGNO DE CONOCER Y DE IMITAR.
Por Elí García Padilla
 
Todos los seres vivientes estamos relacionados, amarrados de la misma raíz.

 
Cuando Hachakium (dios de dioses) hizo las estrellas, las hizo de arena y piedras y las sembró. Las raíces de cada estrella son las raíces de un árbol, cuando se cae un árbol, una estrella cae del cielo. (Testimonio de Chan Kin Viejo).
Cuando Hachakium terminó de modelar a los hombres de barro -menos los dientes que fueron hechos de maíz-, los colocó durante una noche sobre las ramas de un cedro (kuché-árbol dios), quien con su misma sangre (savia) ayudó al despertar de los Lacandones (Testimonio Lacandón tomado de Marion, 1989. Citado por Roblero, 2008). Después, al tallarse las manos, los rollos y fragmentos de arcilla cobraron vida al caer a la tierra, volviéndose culebras, hormigas, alacranes, gusanos, zancudos, mosquitos y todo género de bichos (Testimonio Lacandón tomado de Bruce, 1971. Citado por Roblero, 2008).

La interrelación lacandones-naturaleza, en el caso de los animales, es quizá más profunda que con las plantas y tiene características especiales. Una de ellas es que se da en forma personalizada a través del animal que es su "onen" o "inyonen" (literalmente mi pariente), que puede ser mono, jabalí, venado, tigre, faisán, tepezcuintle, comadreja, guacamaya o paloma, pero dotado de un alma inmortal. Cada Lacandón está asociado con su onen a través de los sueños. donde el uno se representa al otro.

Según Kayum Ma´ax (miembro de la comunidad de Nahá): "Después de la muerte volveremos a vivir en forma de animales y los animales lo harán en forma de hombres y nos maltratarán como nosotros hacemos ahora con los animales, por eso no hay que maltratarlos porque son como nosotros".

Una de sus tradiciones más importantes que sobreviven en la actualidad, es la ceremonia del Balché, la cual es ejecutada por Don Antonio Martínez Chan Kin, líder espiritual de Nahá (Casa de Agua) quien ostenta los 100 años de edad La celebración o ritual consiste en una danza y la elaboración del balché que es una bebida fermentada extraída de la raíz de una leguminosa silvestre. El pozol (maíz) y el copal son también ofrendas para los dioses, estas son depositadas dentro de las cuevas ceremoniales en vasijas de barro. Lo que piden los Lacandones en este culto, es por las lluvias y las buenas cosechas. La celebración es anual, Don Antonio sabe el tiempo justo, pues se basa en la floración de la caoba (mes de abril). (Don Antonio Martínez 2011, comunicación personal).
 
En el presente “el precio del progreso”, que se traduce en la invasión del mundo occidental, en sucesos como la creación de nuevas carreteras, la introducción de productos comerciales en su dieta, la invasión del turismo desorganizado, el crecimiento poblacional desmedido, la deforestación, la invasión de tierras, la introducción de nuevas costumbres y nuevas religiones, entre otras, están transformando la identidad de los Lacandones; Ellos representan el grupo étnico más pequeño en México con tan solo alrededor de 700 individuos repartidos en 5 comunidades reconocidas, Lacanhá, San Javier, Bethél, Nahá y Metzabok.
 
 Así como el grupo más reacio al cambio generacional.
Definitivamente su religión y/o cosmovisión han promovido la conservación de su entorno biótico y abiótico, de la vegetación nativa, de las especies de fauna nativa, etc. o sea de la biodiversidad.

Claro ejemplo es la fotografía LANDSAT 2007 de Metzabok, donde es evidente que más del 90 % de la vegetación nativa está en pie. Según testimonio del Dr. Alejandro Estrada (investigador de la IBUNAM) el área jamás ha atravesado por un proceso de cambio de uso de suelo, y quizá esta selva representa una de las selvas más primitivas de Mesoamérica, la cual no ha cambiado su estructura original desde la creación del Gran Corredor Biológico Mesoamericano hace unos 60 millones de años.

Caso opuesto es el de los grupos étnicos que rodean a los Lacandones, como los Mayas-Tzeltales, quienes poseen un concepto de progreso distinto. Su modelo de avance es “tumba, rosa y quema” para introducir la ganadería y agricultura extensiva, método que ha terminado con la mítica Selva Lacandona, la cual representaba el remanente más grande de bosque tropical perennifolio (siempre verde) de México. (Estrada, 2011. Comunicación personal).
Reconsideremos nuestra identidad cultural, y replanteémonos como sociedad nuestro concepto de progreso. En un país neoliberalista como México, unos cuantos que ostentan el poder están determinando el destino de todo un pueblo. A los dueños del país no les interesa la gente, solo les interesa llenar sus bolsillos, aún pese el deterioro ambiental y la pérdida irreversible de la biodiversidad. Sin saber o tomar en cuenta que la biodiversidad y sus bondades, los servicios ambientales y recursos naturales, es lo que nos mantiene vivos en este preciso momento. Los cambios son decisión y deben surgir de la organización del pueblo. Hoy en día la asamblea ejidal y el tequio (trabajo comunal) son los únicos órganos de tomas de decisiones verdaderamente democráticos. La inclusión de la clase letrada, la cual debe ser mediática, debe fomentar la educación y la difusión-divulgación de las ciencias (conocimiento), rompiendo con los esquemas tradicionales del bloqueo de la información de los medios dominados por los dueños del país, podrán ayudar a crear un mundo y una realidad mejor para todos.

Considerar el orígen no es retroceder, es andar hacia el saber.

Testimonios Lacandones: Chan Kín Viejo y Antonio Martínez Chan Kín.

Referencias bibliográficas: Roblero Morales, Marín. 2008. La relación hombre-naturaleza entre los Lacandones de Nahá, Ocosingo, Chiapas. Revista Liminar. Estudios sociales y humanísticos, año 6, vol, VI, num 1, junio. Tuxtla Gutiérrez, Chis. Pp- 125-137

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