ARTE Y CULTURA MAYA


 
 
EL CAMINO MISTICO EVOLUTIVO DEL KUCH K’INIL
(Carga o características de los días,Tsolk'in)
Por Sergio Calderón C.
 
PRIMER NIVEL
Dimensión terrenal.
(Oriente, rojo, tierra)
 
  IMISH.- (Tierra, tierra) Origen femenino de la vida; Imish-che, la Ceiba, es el árbol madre del género humano. IM es la mama de la hembra, es la fuente de la sustancia vital.
 
            ISHIM, el maíz, es el origen y sustancia del hombre que creó el Gran Espíritu en su último y exitoso intento, después de haber probado con otras materias. ¿Por qué de maíz?, porque así correría la misma suerte que esa planta sagrada y al alimentarse de ella, estaría comulgando con el cuerpo sagrado de la tierra, del Sol y con la propia sustancia de la vida que fluiría en sí mismo.
 
            UINIK’LIL, nace el cuerpo del Hombre de Maíz, sustancia viva que es manifestación de la naturaleza misma, hijo de la Madre Tierra; se alimenta de ella y crece en su suelo.
 
  IK’.- (Tierra, aire) Emanado de la sustancia de LU’UM NA, la Madre Tierra, luego, del aire recibe el espíritu, oxigeno vivificador, puro y comienza su crecimiento, ayudado por los elementos contenidos en su espacio y juega con todo lo que le rodea, dando vida y salud con su acción vitalizadora.
 
  AK’BAL.- (Tierra, agua) Como brote tierno, con la acción de HA, el agua, crece y comienza a colorear el paisaje y sigue creciendo cobijado por la penumbra de la noche y el rocío de la madrugada, por la fresca sombra del EK’ IMISH CHE (Ceiba negra). Y así se comienza a abrir el camino del ISHIM UÍNIK’, de la persona de maíz, LEB, BEL, AK’BEL, se coloca en el camino fresco, nuevo.
 
  K’AN.- (Tierra, fuego) Con la fuerza de K’INICH K’AAK’ MO, la acción de fuego solar y la sabiduría que emana de su Ley, madura y comienza a ser portador de la semilla de vida, del conocimiento ancestral que será la raíz de la felicidad futura, a partir de la presente.
 
  CH’IKCHAAN.- (Tierra, esencia) Ya listo para recoger el fruto, se cosecha, se disfruta de la bonanza, ISHIM UINIK’ llega a su clímax y entonces está listo para su transformación; la serpiente de la maleza está por inyectar su poderosa medicina para enfrentar al hijo del Maíz con el final de su etapa como ser físico.
 
 
SEGUNDO NIVEL
Viaje del pensamiento por los registros de la memoria.(Norte, blanco, aire)

 
  KIMI.- (Aire, aire) Muere el hombre hecho de esa sublime materia y nace a una nueva dimensión. Lo que es tierra, se queda en la tierra y lo que es energía se transforma y viaja con el viento de otras dimensiones. La vida continua en otras dimensiones, el pensamiento queda al desnudo.
 
  MAANIK’.- (Aire, agua) Pasa el aliento de vida a la dimensión de las matrices energéticas, lugar donde se moldean a golpes de emoción y de voluntad las formas naturales. Aquí la energía esencial fluye como AGUA y encuentra su fuerza con la inercia del movimiento universal. Es en esta etapa en donde ISHIM PAL, el muchacho de maíz, en su etapa de PISHAN, alma, es iniciado en el K’INAM BEH, el camino de poder, en donde aprenderá a manejar sus energías y posibilidades como HALACH UINIK’, persona verdadera y sus emociones brotan como nace el agua en la atmósfera.
 
  LAMAT.- (Aire, fuego) Se profundiza dentro de esta nueva dimensión y esto, como una dádiva del Gran Espíritu de NOH HACHAK YUM, del Señor de la Verdadera Esencia, transfigurando su alma y cual cuenta preciosa de ámbar que a través de los Ník’te K’altunes se fue trabajando por los elementos, penetra los registros de la memoria esencial y con la fuerza y color del fuego universal, se transforma ISHIM PAL, el Muchacho de Maíz, penetrando los secretos que encuentran más allá del tiempo y el espacio.
 
  MULUK’.- (Aire, tierra) Luego toma y acumula de K’UH LU’UM, la tierra de las esencias, la energía esencial que necesita para realizar el viaje que le espera, en donde tendrá que compartir sus excedentes de energía y su sabiduría natural. Ya habiendo contemplado el secreto y recibida revelación, define la misión, enfoca su visión hacia donde dirigir sus pasos. La vuelta al paraíso terrenal depende de lo que se logre sembrar, este será el trabajo, elevarse sobre las siete montañas.
 
  OK.- (Aire, esencia) La jornada tiene que iniciarse; tenemos que andar por el SAK BEH, el camino blanco; largo andar nos espera y nuestra huella tiene que empezar a tener sentido y dirección, ya se ubica PISHAN, el alma en el sendero de la trascendencia; se recapitula y planea la estrategia, no hay vuelta, estamos a la mitad del camino de vuelta a nuestro origen y comprendemos que ya somos OKAN, el iniciado.
 

TERCER NIVEL
 Sublimación de las emociones, purificación y equilibrio.
(Poniente, negro, agua).

 
  CH’UEN.- (Agua, agua) La emoción sublimada es la que inspira y sostiene entonces en su nueva condición de iniciado al ISHIM PAL, el muchacho de maíz. El arte y la alegría creadora, resulta ser una gran herramienta para el rescate del alma y motor para la larga travesía que le espera. Tiene que ser apagado ese fuego interno, EM K’UH, desciende la esencia al alma tras sumergirse en las corrientes de agua cristalina y fluye la creación.
 
  EB.- (Agua, fuego) El camino de ascensión es algo que puede ser disfrutable, aunque no es fácil alcanzar las cimas de las altas montañas, son pruebas, retos por vencer, el camino hacia la luz. Cuando se llega a la cima, la recompensa es mirar desde las alturas horizontes más amplios. Penetra el fuego del Gran Espíritu, las aguas ascienden hacia las alturas; YE’EB, la neblina envuelve el ambiente, el misterio y el misticismo se respiran, la medicina penetra BEY, así.
 
  BE’EN.- (Agua, tierra) ¿Y ahora qué?. Viene otro cambio, pasar de un lugar a otro y percibo que el camino soy yo. Estoy en el final de la escalera, la energía se ha transformado y de pie sobre esta cima se sienten ganas de dar un salto y volar, pero ¿qué es lo que sucede?; estoy encarnado en esta tierra y el camino es en mí. NEN EB, soy un reflejo al final de la escalera y ya con mis pies asentados en suelo firme, tengo el punto de apoyo para impulsarme hacia donde sea necesario.
 
  HIISH.- (Agua, aire) Se tienen que lijar las asperezas, entramos en la dimensión del pensamiento soberano, de altura (KAANAK’ TUK’UL PETEN) y hay que limpiarse de miedos y limitaciones. Pensar es crear y la costumbre de materializar todo aquello que se teme, estorba y no deja avanzar libre al espíritu que mora en ISHIM PAL. Este es un momento de reflexión, en el que se llega a la conclusión de que se tiene que hacer algo para cambiar uno mismo y poner manos en la obra.
 
  MEN.- (Agua, esencia) El trabajo se tiene que hacer y el sistema a seguir, depende de la necesidad de cada uno. No existe una fórmula que sea buena para todos, cada quien tiene una diferente combinación para abrir el cofre del tesoro en su interior. A veces es muy apreciable la ayuda de un maestro sabio en esta etapa, pero de una u otra manera es necesario encontrar al maestro interno, el Ah-Men, el Its’-Ha, el mago del AGUA o Aliado de la Vida. El pensamiento crea enfermedades, pero también la curación de ellas y cuando se ha realizado correctamente este trabajo te sanas a ti mismo y puedes ayudar a sanar a otros, después. Fluye la inspiración esencial, la que nace de la inteligencia creadora de vida.
 
CUARTO NIVEL
Plano espiritual, reintegración con la luz.
(Sur, amarillo, fuego).

 
  KIB.- (Fuego, fuego) La vela se enciende, la luz del entendimiento se activa en la conciencia y es como ofrenda en el altar de la razón primera, del Ser que es en ti. La resultante del trabajo previo contigo mismo te lleva a la comprensión por medio de la visión y expansión de la conciencia y a la certeza sobre las rutas que has de tomar para concluir la tarea.
 
  K’AABAN.- (Fuego, tierra) Tu nombre o identidad es revelado, en esta tierra, tu fuerza, la dulzura de la miel que destilas como ser superior; ya sabes quién eres. En tu poder esta la medicina y el bienestar. NA BAK, el abrazo materno, NAB AK’, la medida de la frescura y la presencia de YAN, el Ser.
 
  ETS’NAB.- (Fuego, aire) Medirte con el eco de tus acciones es lo necesario, para conocer los alcances de tu pensamiento y ser alguien que comprende todo lo que te rodea y refleja. Tiempo de comunicar y extender el mensaje de la inteligencia universal, de expresarse para transformar la vibración de tu entorno en algo mucho más saludable.
 
  KAUAK’.- (Fuego, agua) El segundo surgimiento, brota y se prueba con la tormenta el Ser, la prueba final es en el espíritu en ti, PAL ISHIM; ya es muy sutil la línea que te puede llevar a la realeza o caer en la vanidad espiritual. Mientras mayor es la altura de la que se cae, mayor es el golpe, por eso en esta etapa se tiene que revisar bien, a conciencia, la enseñanza de todo lo que se ha recorrido, etapa de perfeccionamiento. Ahora eres quien mezcla los elementos, el mago y haces posible los sucesos que te pueden conducir a la sublimación.
 
  AHAU.- Señorear significa tener el control de tu vida en interrelación con la realidad que te está rodeando, no importa cual sea esta realidad. AH, antepuesto a un verbo significa, el que, la que. HAU quiere decir, abrir el camino o terminar, concluir, cesar, ponerse boca arriba, como el CHILAN BA’ALAM, sacerdote recostado. Este signo del Kuch k’inil, matemáticamente también es el cero, igual que en la cuenta larga, cuando ves que termina en este número es sin duda un día AHAU.
            AH-AU de AUAT, el que grita o habla fuerte, el que pregona; también podría ser el que da órdenes y dirige y abre el camino de su pueblo. Es el Señor, el gran sabio, sacerdote, el que refleja la sabiduría del Señor Celeste, YUM ITS’AN-NA. Puede ser también AHA-U, de AH o AHAL, despertar y U; el que despierta; a la inversa UA HA, “el del Agua”, en clara referencia al ITS’ HA, el Mago del Agua o aliado de la Vida. Regresamos al Cero, el origen, al Señor que rige y controla las leyes de la naturaleza y del espíritu; principio y final de esta mística tabla de ritmo cósmico.
 
            El KUCH K’INIL es el camino de vida e integración con las energías de los días, es el sistema ancestral para meditar y encaminar tu conciencia hacia un punto seguro en donde nace la luz y la salud, camino para dar orden a nuestro ser, en unidad con el movimiento y la medida del Sol y los soles, recórrelo, sus trecenas y veintenas hablan, percíbelo, encuentra tu punto CERO, tu AHAU.
 
            En conclusión; resulta muy natural el dividir en 4 bloques de 5 signos el Kuchk’in:
Rumbo Oriente, Rojo. Plano Terrenal; Imish, nacimiento y dependencia de la mama. Ik’, se libera el niño de algunas dependencias. Ak’bel, el camino nuevo. Kan, maduración. Ch’ikchaan, cosecha y decrecimiento. El primero y el último signo de este nivel son rojos en la práctica, pero con el que se cierra pertenece al rumbo verde, la esencia, en los cuatro niveles. 

Rumbo Norte, Blanco. Plano Mental; Kimi, muerte, transformación, cambio. Maanik’, pasa el aliento de vida a otra dimensión, a donde viaja el pensamiento, la mente. Lamat, se sumerge y obtiene la visión espiritual, la dádiva. Muluk’, regreso al cuerpo y recarga de energía. Ok, la mitad de la jornada es completada y se tiene que recapitular, mirar hacia atrás y adelante. Aire-esencia. 

Rumbo Poniente, Negro. Plano Emocional; Ch’uen, renaciendo en el agua, las emociones se mueven y la inspiración artística llega como ayuda para continuar vivo. Eb, se subliman los sentimientos y se supera el estado de conciencia. Be’en, el camino esta en mí, dentro de este cuerpo esta mi Ser. Hiish, así es que llega el momento de quitar obstáculos, los pensamientos y emociones que enferman. Men, el trabajo del individuo es concluido y las emociones se tornaron limpias como el agua pura en unión a la acción de la esencia; el pensamiento y sentir se reafirman en la base sólida del “Yo Soy” y la salud integral es reactivada. 

Rumbo Sur, Amarillo. Plano Espiritual; Kib, se enciende la luz del entendimiento y la fuerza amorosa del espíritu. K’aaban, sabemos quiénes somos, recuperando poder espiritual. Ets’nab, probamos posibilidades de acción, realización. Kauak’, convirtiéndonos en el mago de las esencias que resurge y es causalidad de vida. Ahau, brillamos como el Sol y compartimos nuestro calor creativo, la flor se abre y se cierra el ciclo, somos esencia. 

Rumbo Centro, Verde, la esencia que está oculta detrás de todo lo que es y se mueve, la Ceiba Madre, el Corazón del Universo, nuestro corazón y conciencia. Los signos Chikchan, Ok, Men y Ahau pertenecen al centro; tierra-esencia, aire-esencia, agua-esencia, fuego-esencia. 

 
Los signos se combinan así: 

Tierra-tierra, Tierra-aire, Tierra-agua, Tierra-fuego, Tierra-esencia. 

Aire-aire, Aire-agua, Aire-fuego, Aire-tierra, Aire-esencia. 

Agua-agua, Agua-fuego, Agua-tierra, Agua-aire, Agua-esencia. 

Fuego-fuego, Fuego-tierra, Fuego-aire, Fuego-agua, Fuego-esencia. 

Rojo-Tierra, Blanco-Aire, Negro-Agua, Amarillo-Fuego.
 

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D. R. 032011103112565300-01

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